Foto de Maria Jesus Gonzalez
En la espadaña raída por el tiempo,
al silenciado y viejo campanario,
viene a robar el pájaro mercenario,
los besos germinados en el viento.
El anillado armazón del roble,
en su corteza herida, tatuado
a fuego el corazón del ser amado,
agranda el beso de promesa doble.
Besos robados al airado nido,
con desprecio al calor que lo ha mimado,
besos gravados a molde y futuro.
Con promesas de amor vivo y fornido,
besos sustraídos del rincón amado,
besos impregnados del amor puro.
A. López Mayo de 2013
