martes, 18 de noviembre de 2014

A por uvas











Como es costumbre del año,
para el postre del invierno,
se me encargó ir por las uvas,
de la viña del abuelo.

No me dieron instrucciones,
donde estaba ese majuelo,
y cargué la carretilla,
con el que topé primero.

Nadie quejaba del tino,
ni echó a faltar del granero,
las uvas que así cargaba
en la carreta el chicuelo.

Más tal conducta dejaba,
notoriedad en el pueblo,
que le apodaban el “manco”,
también “robauvas” del viejo.

Así crecí en el despiste,
y me coloqué en un banco,
y dije que ancha es Castilla,
que este es terreno del “manco”.

No me culpen los deslices,
que la culpa es del abuelo,
que nunca supo decirme,
donde estaba su majuelo.


      A. López / nov./2014