A mi esposa, hija y nietas y a todas
las mujeres que miran hacia el
progreso.
En el día internacional de la
mujer.
Tiempos nuevos de tempestad se acercan
a la razón de eterno privilegio,
de una raza basada en el desprecio
de valores, que ahora se despiertan.
Es hora de igualar vida y caminos,
las cimas del Olimpo terrenal,
y demoler el viejo pedernal,
que lastra los derechos femeninos.
Es tiempo de afincarse en la esperanza,
de recordar quien puso el primer paso,
para evitar se reste un solo gajo,
en esta otra mitad de la naranja.
Son tiempos de lucha con nuestra historia,
que tomó de aliado al Dios humano,
rindiendo a la mujer trato de hermano
y al tiempo, dependencia humillatoria.
Es tiempo de escándalo, del que brota
la arena que aprisiona el engranaje,
la pluma que abanica el vil ultraje,
anunciando cercana su derrota.
Veamos luz en la ceguera mental,
del orbe que se dice igualitario,
salvando los retazos de calvario,
que quedan al sentir discriminal.
Libremos esa lucha sin fronteras,
de un afán común, y feminista,
que mime los valores de la vida.
El fruto rescatado a las hogueras,
de aquel tiempo pasado derrotista,
nos acerca a la puerta de salida.
A.López Marzo /1990