Sueños para el recuerdo.
Brioso, fugaz, sonriente,
desciende por la ladera,
arrastrando en su corriente
los sueños de primavera.
Brota de las altas cumbres,
donde mora el ideal
y aún preso de incertidumbres,
torna el arroyo en caudal.
De su manar incesante,
se desprende su pureza
y es flor su naturaleza,
de corazones vibrantes.
Es desnuda su fragancia,
reflejada en el espejo
de su sutil ignorancia
y su fondo es el destello
del zafiro y del rubí,
de su fuerza arrolladora,
que es potencia soñadora,
da prueba su frenesí.
A. López /Abril de 1965
desciende por la ladera,
arrastrando en su corriente
los sueños de primavera.
Brota de las altas cumbres,
donde mora el ideal
y aún preso de incertidumbres,
torna el arroyo en caudal.
De su manar incesante,
se desprende su pureza
y es flor su naturaleza,
de corazones vibrantes.
Es desnuda su fragancia,
reflejada en el espejo
de su sutil ignorancia
y su fondo es el destello
del zafiro y del rubí,
de su fuerza arrolladora,
que es potencia soñadora,
da prueba su frenesí.
A. López /Abril de 1965

No hay comentarios:
Publicar un comentario