Foto de Maria Jesus González
(Ensayo: Heteronimia y
psicopatía)
Un arma simple de encerado filo,
frotada al pedernal en la hojarasca,
sopló sus alas purificadoras,
para este mundo imperfecto y pecador.
Prendí la mecha que transmuta el orden.
El sol y el viento completarán mi obra.
La noche alumbrará aquel amanecer,
cercado por el fuego y la belleza.
Ardientes lenguas hablarán de mí,
y dotarán de historia a mi grandeza.
Triste sol, enlutado de cenizas,
llora su sombra en miradas de espanto.
Los retorcidos y desnudos troncos,
a precio en saldo serán revendidos
y dejarán espacio, un campo yermo.
Justicia para los supervivientes.
No acabarán mis obras ni mi esfuerzo,
hasta que el mundo entienda como apagar
la llama que en mi corazón anida
y me devuelva con la libertad mi estima.
Vulcano /
Octubre 2013
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