En homenaje en
el 70 aniversario del final
de la segunda guerra mundial y a la memoria
de los 7.000 españoles del bando republicano
exiliados de nuestra
guerra civil y que en su mayor
parte sucumbieron en los campos de exterminio nazi,
entre ellos Paulino Miguel Arroyo.
Ahora que
podemos contar los escalones
que nos
llega la verdad llovida por el tiempo
oculta
en la forma y el color de la miseria humana
cuando
no quedan lágrimas vivientes
para
cobijar la esperanza y el amor robado.
Ahora que
las cifras enfrían la cercanía
y se
pueden hallar con los huesos
que el
abrigo de la tierra ha respetado
por las
pilas del calzado sin dueño
y algún
testigo que durmió el milagro.
Ahora
que sabemos de su reto roto
de
tocar el cielo trepando la escalera
con el
oficio de llegar al día siguiente
con sus
pesadas manos de granito
y las
espaldas tralladas por la muerte.
Ahora que
en los campos de grama y de amapolas
reina
el respetuoso silencio de la historia
y la
memoria heredada amortigua el espanto
es
cuando la libertad sube y desciende a su capricho
los
tramos de las escaleras de Gusen y Mauthausen.
A López Mayo/2015
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