Flor de la luz y la esperanza
A la memoria de Andrés Fernández Calvillo
y Ramírez de Arellano y a su esfuerzo desprendido
por la causa de la libertad y de la vida.
Un golpe gris de efecto retardado
llevó a puerto al velero de tus sueños,
puso tiempo a tu alegría contagiosa,
portadora de magia en la aventura.
Temprano capitán de la vanguardia
fraguada al rojo latir del pensamiento,
en la lid de turno con la historia
del torcido manual de las estrellas.
Tu vida al compás del vuelo raso,
marcó a fuego un futuro de alamedas,
trazadas de ilusión y de coraje,
en el carrusel del tiempo oscuro.
Tu recuerdo se agranda en los valores
que acuñaron tu existencia, sorteada
de sirenas y látigos de plomo,
en el tajo de la lucha clandestina.
Tembloroso en el pulso y en la paz firme,
nos fue anunciando su despedida,
tu vida de compromiso, satisfecha
de ver en el martillo, roto el palo.
No hay en el mundo llanto suficiente,
para anegar el vacío de tu ausencia,
solo el amor que apuntaló a tu vida
podrá restañar con la fe tu marcha.
Volverá a reír tu mirada inquieta,
que ya gatea sobre tu ideal de rosas
y crecerán en tu inquietud de sable
las promesas de tu árbol de memoria.
Aún es ancho el camino iluminado,
por tu antorcha de fuego y de cenizas,
rumbo al día en que el aire puro del alba,
sea el mismo que respire el atardecer.
Desde tu tierra de vino y de cigüeñas,
con el cariño entero de tu gente,
vendrá nuestro recuerdo a acariciarte
desde tus Tablas y el Sur, hasta Ayamonte.
A. López
Diciembre / 2009
y Ramírez de Arellano y a su esfuerzo desprendido
por la causa de la libertad y de la vida.
Un golpe gris de efecto retardado
llevó a puerto al velero de tus sueños,
puso tiempo a tu alegría contagiosa,
portadora de magia en la aventura.
Temprano capitán de la vanguardia
fraguada al rojo latir del pensamiento,
en la lid de turno con la historia
del torcido manual de las estrellas.
Tu vida al compás del vuelo raso,
marcó a fuego un futuro de alamedas,
trazadas de ilusión y de coraje,
en el carrusel del tiempo oscuro.
Tu recuerdo se agranda en los valores
que acuñaron tu existencia, sorteada
de sirenas y látigos de plomo,
en el tajo de la lucha clandestina.
Tembloroso en el pulso y en la paz firme,
nos fue anunciando su despedida,
tu vida de compromiso, satisfecha
de ver en el martillo, roto el palo.
No hay en el mundo llanto suficiente,
para anegar el vacío de tu ausencia,
solo el amor que apuntaló a tu vida
podrá restañar con la fe tu marcha.
Volverá a reír tu mirada inquieta,
que ya gatea sobre tu ideal de rosas
y crecerán en tu inquietud de sable
las promesas de tu árbol de memoria.
Aún es ancho el camino iluminado,
por tu antorcha de fuego y de cenizas,
rumbo al día en que el aire puro del alba,
sea el mismo que respire el atardecer.
Desde tu tierra de vino y de cigüeñas,
con el cariño entero de tu gente,
vendrá nuestro recuerdo a acariciarte
desde tus Tablas y el Sur, hasta Ayamonte.
A. López
Diciembre / 2009

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