Foto de Mª Jesús González
"El tiempo pasado, se hace presente
cuando cruzas el horizonte del olvido".
¡Adiós a las Armas! ¡Viva el amor duradero!.
El surrealismo, enamorado del pincel,
se cuece en los ninots de las fallas de valencia
y los sacrificios de libertad, por amor a la carta,
se confunden en las ventanas de la desesperación.
No importa perder lo que se quiere, por lo que se ama,
si se puede volar como los pájaros, sobre el hielo y la codicia.
La realidad sórdida de cruces y de llanto,
con la ausencia del ser querido,
enluta y engrandece el amor,
y desafía en el tiempo la vieja ley del olvido,
que a menudo se rompe en trágicas repeticiones.
Buñuel y Dalí reparten los naipes a la historia
y el Siglo de Oro, balbucea de nuevo
en los labios mudos del arte y de la ciencia.
El Gran Masturbador se hace presente,
para maquillar el rojo del asfalto de París,
mientras Al Capone celebra San Valentín,
sobre las pavesas de la coyuntura bursátil,
con balas y con flores para su amor preferido.
La pasión por la tierra, no impide soñar con viajar a la Luna,
para entender, desde el Big Bang, la línea general del universo,
al que poder regresar cuando aquí no quede nada.
¡Aleluya! La bendición papal ya tiene sede,
sobre las ruinas del viejo imperio
y con la Rapsodia en blue, sonando en el tocadiscos del tiempo,
queda bendecido este momento de zozobra.
A. López
Febrero/2010
El surrealismo, enamorado del pincel,
se cuece en los ninots de las fallas de valencia
y los sacrificios de libertad, por amor a la carta,
se confunden en las ventanas de la desesperación.
No importa perder lo que se quiere, por lo que se ama,
si se puede volar como los pájaros, sobre el hielo y la codicia.
La realidad sórdida de cruces y de llanto,
con la ausencia del ser querido,
enluta y engrandece el amor,
y desafía en el tiempo la vieja ley del olvido,
que a menudo se rompe en trágicas repeticiones.
Buñuel y Dalí reparten los naipes a la historia
y el Siglo de Oro, balbucea de nuevo
en los labios mudos del arte y de la ciencia.
El Gran Masturbador se hace presente,
para maquillar el rojo del asfalto de París,
mientras Al Capone celebra San Valentín,
sobre las pavesas de la coyuntura bursátil,
con balas y con flores para su amor preferido.
La pasión por la tierra, no impide soñar con viajar a la Luna,
para entender, desde el Big Bang, la línea general del universo,
al que poder regresar cuando aquí no quede nada.
¡Aleluya! La bendición papal ya tiene sede,
sobre las ruinas del viejo imperio
y con la Rapsodia en blue, sonando en el tocadiscos del tiempo,
queda bendecido este momento de zozobra.
A. López
Febrero/2010

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