A mi hijo en sus 3 docenas
y un tercio de cumpleaños.
Mano tendida al rigor, la dureza
del camino vivido a trompicones,
asechanza de negros nubarrones
en asedio, rondando la cabeza.
Para abrir la puerta a la alegría,
para llenar tu campo de ilusiones,
para sentir que otros corazones
vibran para alumbrar tu nuevo día.
Sentirás que la suerte no está echada,
que aún queda mundo por descubrir,
que el tiempo que te aflige es pasajero.
Que tu vida no está desamparada,
que el cariño, no se merma por pedir
una mano para salir del agujero.
A. López
6/2/2011
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