Foto de MªJesús Gonzalez:
(
Ejercicios sobre heterónimos)
I
Al
cruzar la ciudad y sus fronteras
descubrió
que la lluvia no era la misma
que
mojaba los campos que le vieron nacer,
ni el
aire que empujaba la prisa en las aceras
era el
mismo que impulsaba a las cigüeñas
en el
mundo en que anidaron sus ilusiones de niño.
Fueron
necesarias veintiuna primaveras,
para
comprender los límites de la voluntad
que
convierten el futuro en ajada improvisación,
amasada
en otras manos, repletas de autoridad.
Soñaba
con ser cronista de la realidad inventada por otros,
con ser
universitario y arrastrar su vocación de adulto
por la
deslumbrante alfombra del secreto
acontecer.
Indignado,
como los huracanes de su tiempo,
alzaba
su voz, embravecida flor en el desierto,
viendo
crujir un futuro de porcelana bajo sus pies.
Aferrado
a su música y talismán de inhibición,
que le
permitía reconocer quien era, en el espejo del rok.
Adoptado
urbanita, hijo de otras latitudes de recuerdo difuso,
con las
alas atadas a la corteza de una vida indisponible,
hubo de
aceptar un futuro prestado por otra experiencia,
y
recoger uno a uno los retazos de su vocación
en el
crisol de los sueños pendientes de otra oportunidad.
La ciencia
y la técnica, le dieron la mano para andar el camino,
y formar
su mente, sin el perfume de su flor ilusionada.
Su
corazón, abierto a la amistad y a la aventura de fines de semana,
trepaba,
como sus pies aficionados, por senderos y montañas,
sin
descansaderos permanentes que fijasen su destino.
Piensa
que un día, en los umbrales de la madurez,
podrá
poner letra a sus sueños, horizonte a su vida,
y
escribir realidades inventadas o a cubierto
de la
mediocridad de la existencia.
(Juan/ Nov. 2012)
II
Tal vez
mi sueño llegue aún a tiempo,
de
rescatar mis pasos del olvido,
volver
al universo de pasiones,
con el
fulgor alegre de mi estrella.
No me
atarán al lienzo los amores,
ni
pondrán el color a mi futuro.
Elegiré
las músicas del baile,
ser nómada
o danzar sin etiqueta.
Si
vuelvo a mi refugio de las nubes,
sin
muletas de ayer o de mañana,
mi
sueño en el zurrón de las promesas.
Reirá
mi juventud apasionada,
enarbolando
vocación sin techo,
tallada
al fuego de mi puño y letra.
A.
López /Nov. 2012
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